I. LOS HALCONES DEL PRESIDENTE DESIGNADO
Para poder analizar las políticas exterior y de defensa de la nueva administración norteamericana, es necesario conocer primero el proceso formal de decisiones y, dentro de él, los puestos claves de mayor incidencia en los acuerdos finales. No debe olvidarse que sobre él caerán los actores informales (no necesariamente fácticos) que representan los grandes intereses de las empresas y el capital financiero, y también los bien organizados grupos de civiles defensores de los derechos humanos, el medio ambiente o la población pobre del mundo. En un primer apartado nos proponemos relatar sumariamente ese proceso legal para, en un segundo, entregar información sobre los primeros nombramientos de Bush.
FORMULACION Y APLICACIÓN DE LA POLITICA EXTERIOR NORTEAMERICANA
Las políticas de defensa y exterior, siempre ligadas en cualquier Estado, son históricamente complementarias y condicionadas entre sí en el caso de Estados Unidos. Ellas han sido y son vistas como instrumentos de la Estrategia norteamericana para desplegar su Poder Nacional, en procura de sus Objetivos. En la conocida definición del Doctor Kissinger ,la "doctrina estratégica" norteamericana es aquella que debe definir cuáles son los objetivos por los que vale la pena luchar, y determinar el grado de fuerza apropiado para conseguirlo.
Este acuerdo conceptual es el que basa en gran medida el desarrollo relativamente armónico del proceso de decisiones de la Defensa Nacional y de la Política Exterior del sistema norteamericano.
Los actores principales que en él participan son: las Fuerzas Armadas; el Ejecutivo, en el cual intervienen principalmente las Secretarías de Estado y Defensa y la Presidencia de la República; y el Congreso. A cada una de estas partes se dirigen los grupos de presión de la sociedad norteamericana y es en el conjunto del proceso donde se define principalmente qué intereses se imponen y qué formas de defenderlo se emplearán
En el nivel correspondiente a las Fuerzas Armadas, la organización de expresión consensual de las disputas inter-armas e inter-agencias, y de los grupos de presión que sobre ellos actúan, es la Junta de Comandantes en Jefe (Joint Chiefs of Staff) la que produce una serie de documentos que pasan, en un diálogo de doble corriente, al sector civil del Departamento de Defensa.
La posición militar es expresada anualmente en el documento firmado por el General que funja de Presidente de la Joint Chiefs, con el nombre de "Posición Militar para el Año Fiscal ("Mílitary Posture for Five Years 2000").
El consenso finalmente alcanzado en el Departamento de Defensa es elevado a la Presidencia de la Unión Norteamericana, donde, en el plazo aproximado de dos meses, es analizado por las dependencias de la Oficina Ejecutiva del Presidente - principalmente el Consejo Nacional de Seguridad y la Oficina del Presupuesto- y por el Presidente, los que deben supuestamente hacer compatibles los requerimientos de la Defensa con el resto de los Departamentos y agencias del gobierno y con la estrategia y política generales de la Administración.
Finalizada la etapa anterior, el ejecutivo, por intermedio del Secretario de la Defensa, expone al Congreso su Informe Cuatrianual para el Año Fiscal de que se trate, en el que se expresan los fundamentos que dan base a las políticas de defensa y a los requerimientos presupuestarios que demanda el ejecutivo.
El Senado y la Cámara de Representantes inician un proceso de discusión en los subcomités y comités, que dura aproximadamente seis meses, y que se continúa en la discusión de los comités conjuntos, primero, y en la sala o pleno de ambas cámaras, después, las que pueden aprobar las proposiciones del ejecutivo o introducirle enmiendas.
Durante la discusión parlamentaria, los comités, subcomités y plenos pueden realizar "hearings" y encuestas sobre el conjunto del presupuesto-programa de defensa o sobre capítulos particulares de él. Pueden a su vez encargar al staff asesor o a expertos designados ad hoc, investigaciones sobre el tema y citar a declarar a los especialistas que estimen convenientes, incluido el personal civil y militar del Departamento de Defensa y de las Fuerzas Armadas.
La Política Exterior sigue un camino similar, esta vez propuesta por el Departamento de Estado, que la consolida de las diversas elaboraciones de sus subdepartamentos y unidades especializadas, las que incluyen a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Es elevada directamente al Presidente, quien la somete también para la discusión del Consejo de Seguridad Nacional.
Un adecuado seguimiento de las decisiones de Política Exterior y Defensa en el Congreso no debe centrarse sólo en los Comités de los Servicios Armados o de Relaciones Exteriores, sino, que debe abarcar el conjunto de Comités, Subcomités y Plenos que se abocan a esos temas, tales como los dedicados a Operaciones Gubernamentales, a Asignaciones y Autorizaciones Presupuestarias, etc. Debe considerarse además que el Presidente puede vetar las enmiendas del Congreso. En tal caso, la discusión se prolongará en el Senado, el que puede imponer su criterio al Ejecutivo si así lo acuerdan las tres cuartas partes de los senadores en ejercicio.
Este proceso en el Congreso resulta de particular importancia para conocer las opiniones tanto de las agencias gubernamentales - incluidas las Fuerzas Armadas- como la de los grupos privados que realizan "lobbies" frente al cuerpo legislativo.
La inmensa mayoría de estos debates son públicos, y posteriormente son publicados directamente por los comités de los que se trate, por la respectiva cámara o por la Government Printing Office.
En materia de Defensa Nacional y Política Exterior, la gravitación presidencial y del Ejecutivo sobre el Congreso, es clara. El estudio del papel Congreso en esta política permite saber mejor cuáles son los grupos de interés que actúan sobre proceso, pero será en la rama ejecutiva donde tomen las decisiones principales.
II. LA DECISION DE COLIN POWELL
Tal como Reagan, que nombró Secretario de Estado a un militar de prestigio, Alexander Haig, el Presidente designado por el Poder Judicial, George Bush, optó para ese cargo por el General Colin Powell. Para Secretario de Defensa, las agencias especializadas daban la primera opción al decano de la John Hopkins University, Paul Wolfowitz, la segunda al ex Senador republicano Dan Coats y la última al gobernador por Pensilvania, Tom Ridge. Y para el tercer cargo en importancia en Relaciones Internacionales y Defensa, como Asesora de Asuntos de Seguridad Nacional del Presidente, a la cientista política que lo acompañó con Powell durante toda la campaña apuntalando ella sus notorias flaquezas en política exterior - Condoleezza Rice. Es el cargo que ocupó, entre otros, Henry Kissinger, desde donde presidió el Comité de los Cuarenta, para intervenir en Chile antes, durante y después del Gobierno de Allende.
De manera que el mundo deberá acostumbrarse a que el principal encargado de la política exterior (el otro será el Vicepresidente Dick Cheney, de quien se escribió mucho cuando fuera nominado por Bush como compañero de fórmula), será un General de larga carrera militar y ninguna experiencia en relaciones internacionales . A los 63 años, el General Colin Powell será el primer Secretario de Estado de origen afroamericano. Sus padres fueron pobres emigrantes de Jamaica, que lo criaron en el barrio negro del sur del Bronx, en Nueva York. Aprendió sus primeras letras en escuelas públicas de la ciudad y se graduó en la High School "Morris (estatal). Su amor por la carrera militar se manifestó desde su ingreso en el Colegio de la Ciudad de Nueva York (Universidad), en donde se inscribió en un programa especial para la formación de oficiales, paralela a su carrera (el programa ROTC), obteniendo primero su Grado de Bachiller en Geología y luego de Subteniente del Ejército. En su formación civil agregó posteriormente un Master en Administración de Negocios (los publicitados MBA) de la Universidad George Washington.
Con brillantes notas, completó su formación militar en el Curso Básico para el Oficial, el Curso de Ranger y el de Paracaidismo, en Fort Benning, en el estado de Georgia. En calidad de teniente, fue destinado a servir en las tropas norteamericanas dislocadas en la RFA, y a su regreso se desempeñó en Fort Denvers (Massachusetts), Fort Campbell (Kentucky), Fort Leavenworth (Kansas) y Fort Carson (Colorado). Conocía así buena parte de los EE.UU. Combatió en Vietnam durante dos estadías: 1962-63 y 1968-69.
En 1972 inicia su carrera política, al ser nombrado Asistente Militar Principal del Subsecretario de Defensa, para ascender luego a Asistente Militar del Secretario de Defensa. En una breve pero alabada estadía, se desempeñó como Asistente Ejecutivo del Secretario de Energía.
A partir de 1973, su carrera militar se hizo meteórica. Fue Comandante de Batallón en Corea (1973-74), Comandante de la 2° Brigada de la División Aerotransportada n° 101 (de asalto aéreo) en Fort Campbell (Kentucky), Comandante del V Cuerpo del Ejército, en Alemania, Comandante en Jefe de las Fuerzas de Comandos (cuyo estado mayor está en Fort Mac Pherson, Georgia).
Con todos estos títulos, y su conocida posición conservadora, no extrañó que el Presidente Ronald Reagan lo nombrara en diciembre de 1987 como Asistente Presidencial para Asuntos de Seguridad Nacional, cargo que ejerció hasta enero de 1989.
Durante cuatro años, desde el 1° de octubre de 1989 al 30 de septiembre de 1993 (bajo las presidencias de Bush padre y de William Clinton), se desempeñó como el 12° Presidente de la Junta de Comandantes en Jefe. Este cargo que es de decisión presidencial y no es rotativo como en Chile- lo transformó en el principal consejero militar del Presidente, del Secretario de Defensa y del influyente Consejo de Seguridad Nacional. Fue el Comandante en Jefe, por lo tanto, durante la Guerra contra Irak, transformándose en un héroe militar en su país: el triunfador de la guerra del Golfo, en versión de la CNN. Para temor de los políticos profesionales se le comparó a Eisenhower.
En el pecho del General Powell no caben todas las condecoraciones y medallas militares que ha recibido: Al Servicio Distinguido de la Defensa, Al Servicio Distinguido del Ejército, la Legión al Mérito (todas ellas con sus tres racimos de hojas de roble), Al Servicio Superior de la Defensa, Del Soldado, Estrella de Bronce, etc. En el exterior le han colgado medallas de quince países, entre ellos Argentina, Brasil, Venezuela, Canadá, Francia, Reino Unido, Japón y Grecia. Y como medallas civiles ostenta la Presidencial de la Libertad, Presidencial de los Ciudadanos, de Oro del Congreso, etc. Hay que llamarlo Sir, pues en 1993 la Reina Isabel de Inglaterra lo declaró Caballero del Baño. Dicen que es una alta distinción.
Sus biógrafos estiman que estuvo dos años y medio (1993 a 1995) escribiendo su autobiografía My American Journey, publicada en septiembre de 1995.
Luego de retirarse a la vida civil, fue nominado en las Juntas y Directorios de varias Organizaciones No Gubernamentales (no lucrativas), entre ellas la United Negro Collegue, Boys and Girls, y Childrens Health.
Su penúltimo cargo político lo recibió de Clinton, en medio del affaire Lewinski, quien lo nombró en 1997 Presidente General de la Cumbre de Presidentes para el Futuro de las Américas (donde asistió Frei Ruiz-Tagle). Se trató del penúltimo, porque estuvo postulado a candidato a Presidente, pero al ver que no tenía posibilidades de financiar su campaña, el Comando que lo impulsaba se cerró y Powell dio su apoyo irrestricto a George Junior.
Una reflexión importante se centra en su concepción de la democracia. Es porque nosotros (los militares) entendemos nuestro papel en el sistema democrático, que el pueblo americano nos respeta y no nos teme. La organización militar en una sociedad debe estar basada en los valores de esa sociedad. Y si esa es una sociedad que cree en la democracia y la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, entonces los militares deben también estar basados en esos valores. De eso se trata en un ejército centrado en los valores democráticos (1-03-99).
Habrá tiempo para analizar su pensamiento militar, pues en relaciones exteriores es bien poco lo que dice, y muy parecido a la señora Rice. En tanto, como para meditaciones profundas, damos como primicia las Reglas del General Colin Powell:
- 1. No es tan malo como piensas. Será mejor en la mañana.
- 2. Si te sientes mal, muévete.
- 3. Evita tener tu ego tan encerrado en tu posición que, cuando tu posición cae, tu ego cae con ella.
- 4. ¡Se puede hacer!
- 5. Sé cuidadoso con lo que escoges, te puedes equivocar.
- 6. No dejar los hechos adversos en el camino de una buena decisión.
- 7. No hagas que alguien opte por algunas cosas. No debes permitir que alguien escoja las tuyas.
- 8. Elige las grandes misiones.
- 9. Comparte el éxito.
- 10. Permanece tranquilo. Sé amable.
- 11. Ten una visión y búscala.
- 12. No tomes consejos de tus temores o ansiedades.
- 13. El optimismo perpetuo es una fuerza multiplicadora.
(Publicado entre otros medios, en Air Force Magazine, march, 1991)
III. DICK CHENEY Y CONDOLEEZZA RICE, LOS TEORICOS DEL REALISMO
Existe un cierto consenso entre los analistas de la realidad norteamericana, que ni el Presidente George Bush ni el General Colin Powell, su Secretario de Estado, tendrán mucho que ver en la formulación de las políticas exterior y de Defensa, ya que el Vicepresidente Richard Cheney y la nueva Asesora Presidencial para Asuntos de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice son los que tienen los conocimientos y la experiencia necesarias para gravitar en el complejo proceso de decisiones del Ejecutivo y del Congreso norteamericanos, de lo que ambos carecen.
Aunque se escribió bastante sobre él al momento de su nominación como candidato, vale la pena recordar la larga trayectoria de Cheney. Su carrera pública la inició a los 28 años (nació en Nebraska en 1941 y vivió posteriormente en Casper, estado de Wyoming), luego de obtener sus grados de Bachiller y Magister en la Universidad de Wyoming. Durante la administración de Nixon, luego de varios puestos secundarios, se sumó al staff de la Casa Blanca. En el gobierno de Gerald Ford fue primero asistente del Presidente, llegando a ser después jefe del grupo de asesores presidenciales.
Luego de cinco períodos como representante (diputado) y conductor y vocero del Partido Republicano, fue nominado Secretario de Defensa por Bush padre en marzo de 1989, cargo que desempeñó hasta enero de 1993. A su haber la biografía oficial de la campaña presidencial contabiliza la invasión a Panamá , la guerra contra Irak, y la conducción del futuro de los militares norteamericanos en una era de profundos y rápidos cambios al término de la Guerra Fría.
La mujer detrás del Presidente no será esta vez su esposa, sino la publicitada cientista política negra Condoleezza Rice, quien con su cargo de Asesora presidencial para Asuntos de Seguridad Nacional dirigirá el poderoso Consejo de Seguridad Nacional, organismo asesor legal del Presidente, y lugar donde se proponen las principales acciones militares y diplomáticas de una Administración, con participación de las Fuerzas Armadas, la CIA, los ministerios de Estado, Tesoro y otras dependencias claves. Su vocación por el poder queda retratada desde pequeña, según sus numerosas biografías, cuando a los diez años, en una visita familiar a la Casa Blanca, habría declarado con determinación Algún día, yo estaré en esta casa. Su pasión por la música parece ser también precoz, pero con el tiempo se ha aficionado al piano y habría pasado sus vacaciones últimas tocando, a sus bien conservados 45 años, música de Brahms por 12 horas diarias (Associated Press, 2 de agosto de 2000). Temprano fue también su ascenso académico. A los 15 años ingresó a la Universidad de Denver, se graduó de Bachiller en Ciencia Política (cum laude) a los 19, para dos años más tarde obtener su grado de Master en la Universidad de Notre Dame, y posteriormente doctorarse en la Escuela de Estudios Internacionales en la misma universidad, siempre en Ciencia Política.
Ya en 1981 la encontramos como investigadora del Programa de Control de Armas y Desarme en Stanford, para pasar después a ser profesora de esa casa de estudios en el Departamento de Ciencia Política. Fue dos años (1985-86) investigadora de la Hoover Institution. De allí saltó directamente a trabajar en el Plan Estratégico Nuclear de la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas (su jefe era Colin Powell), como académica del Consejo de Relaciones Exteriores .
George Bush padre la nombró Directora General para Asuntos Soviéticos en el Consejo de Seguridad Nacional. Se cuenta la siguiente anécdota. Era diciembre de 1989 y George Bush había arribado para una cumbre con Mikhail Gorbachev en las tormentosas aguas de Malta, en el Mediterráneo. Le presenta al Presidente soviético a su asesora, una mujer afroamericana de 35 años. Esta es Condoleezza Rice, le dice Bush a Gorbachev. Ella me ha dicho todo lo que sé de la Unión Soviética. Gorbachev la observa, admirado por la raza, género y juventud de la asesora. Espero que Ud. sepa mucho, le dijo (TIME.com, 20 de diciembre de 2000). Se afirma que tuvo una destacada intervención en las reformas democráticas de Polonia y jugó un papel fundamental en la política hacia la URSS de la Administración de Bush.
Volviendo a la vida académica, la encontramos como investigadora principal de la Hoover Institution y posteriormente como exitosa jefe académica y presupuestaria de la Universidad Stanford. Durante estos años co-fundó el Centro para una Nueva Generación, fue profesora en Palo Alto del Este (California) y miembro de las juntas de Chevron, Hewlett Foundation, institución Charles Schwab y del Consejo Asesor Internacional de J. P. Morgan. Por añadidura es parte también del Council of Foreign Relations, del National Endowment for Humanities trustee y de la American Academy of Arts and Sciences.
Autora de varios libros (el más conocido, escrito con Philip Zelikow es German Unified and Europe Transformed: A Study in Statecraft, Harvard University Press, 1995) y de numerosos artículos, entre los que llama la atención la ausencia de preocupación sobre América Latina.
Durante la campaña presidencial, la que enfrentó sin pauta alguna y numerosas veces a la prensa especializada sobre política internacional y defensa, en representación de la dupla Bush- Cheney, fue la propia Rice. Saber lo que ella piensa y cómo actuará hacia nuestro subcontinente, pasa a ser de importancia crucial para las definiciones estratégicas del Estado chileno.
IV. RUMSFELD : EL HOMBRE DE LA GUERRA DE LAS GALAXIAS AL PENTAGONO
Como recordarán los lectores, las agencias especializadas daban la primera opción para ser designado Secretario de Defensa de la Administración de George Bush al decano de la John Hopkins University, Paul Wolfowitz; la segunda al ex Senador republicano Dan Coats; y la última al gobernador por Pensilvania, Tom Ridge. Algunos mencionaban, aunque con escasas posibilidades, al ex asistente del Secretario de Defensa y ex Oficial Naval, Richard Lee Armitage. Lo que olvidaban esos analistas es que existió una comisión bipartidista, de civiles y militares, para evaluar la amenaza de Misiles Balísticos contra territorio norteamericano (Commission to Asses the Ballistic Missile Threat to the United States) y su Presidente fue Donald H. Rumsfeld. Y la Guerra de las Galaxias era plataforma tanto de Bush como de Gore. Nada más lógico, entonces, que nominar a quien dirigiera el estudio que llevó al amplio acuerdo de construir la defensa antimisiles para protegerse de los estados parias (rogue), a conducir el Pentágono.
No fue la única razón que tuvo Bush para nominar a este empresario de 68 años, Presidente de Gilead Sciences Inc. y de Salomon Smith Barbey International Board, y miembro de las juntas directivas de Asean Brown Broveri Ltd. ( de Zurich, Suiza); de Amylin Pharmaceutical y consultor de numerosas otras compañías norteamericanas y extranjeras, que al momento de ser nominado se desempeñaba ya como Presidente de la U.S. Commission to Asses National Security Space Management and Organization, heredera de la comisión que evaluó la amenaza misilera. Entre esas grandes corporaciones destacan las farmacéuticas, las aeroespaciales y las de tecnología de alta definición en Televisión y otras técnicas de imagenología.
Nacido el 9 de julio de 1932 en Chicago, Illinois, casado, tres hijos y cinco nietos, hizo su Bachillerato en la Universidad de Princeton, para desempeñarse en la U.S Navy como aviador entre 1954 y 1957. Ingresó un año después al Partido Republicano, donde hizo rápida carrera, siendo elegido como Representante a los treinta años, cargo que mantuvo hasta 1969, para ingresar al staff presidencial en la Casa Blanca, donde fue asesor (Asistente y Consejero) del Presidente y Director de la Oficina de Oportunidades Económicas y del Programa de Estabilización Económica.
En enero de 1973, ya conocido por su experticia en temas militares, fue nombrado Embajador de EE.UU. ante la OTAN. De allí lo llamó Gerald Ford para presidir su equipo de transición, llegando a ser primero Jefe del Staff presidencial, para ser después Presidente del Gabinete de la White House. En 1975, Ford lo nombra Secretario de Defensa, el número 13 y el más joven en la historia norteamericana.
Al dejar la casa de los Presidentes, ingresa por veinte años en 1978 a la Escuela de Asuntos Internacionales Woodrow Wilson y a la Northwestern Universitys Kellog Graduate School of Management. Ha estado ligado a la Sociedad Histórica de Chicago, al Eisenhower Exchange Fellowships, a la Hoover Institution , a la Rand Corporation y a la National Park Foundation. Durante la era Reagan, vuelve a la Casa Blanca, como Presidente del Comité General Asesor del Presidente sobre Control de Armamentos, y miembro de la Comisión Nacional Económica. Fue Enviado Especial de Reagan a misiones en el exterior.
Durante la campaña de Bush Jr., fue uno de los voceros, junto al Vicepresidente Cheney y la Asesora Presidencial para Asuntos de Seguridad Nacional, Condeleezza Rice, en política de defensa.
La idea de la Guerra de las Galaxias nació como una iniciativa de protección contra la URSS, pero fue reflotada por los halcones de ambos partidos y por la comunidad de Defensa norteamericana para defenderse de los nuevos demonios, los rogue states. La iniciativa más agresiva durante la administración Clinton fue presentada el 21 de enero de l997 por el senador Trent Lott, como líder de la mayoría de la cámara alta, bajo el nombre The National Missile Defense Act y puesta en la agenda de discusión. Definía la Política Nacional de Defensa Antimisiles con dos componentes:
- A. La Defensa Nacional Antimisiles: es la política de los Estados Unidos para emplazar a fines de 2003 un sistema de Defensa Nacional Antimisiles que:
- 1. sea capaz de defender el territorio de los EE.UU. en contra de un ataque limitado de misiles (sea accidental, no autorizado o deliberado); y
- 2. puede ser incrementado con el tiempo para proveer una defensa segura contra mas grandes y más sofisticadas amenazas misileras que emerjan.
- B. Transición cooperativa: es la política de EE.UU. para buscar una transición cooperativa con un régimen que no tenga prevista una forma ofensiva de disuasión como base de la estabilidad estratégica.
El Acta en cuestión intentaba obligar a que el país tuviera el año señalado un sistema de intercepción que cubriera todo el territorio norteamericano, incluidos Alaska y Hawai, radares terrestes, y sensores espaciales incluyendo el Sistema Space and Missile Tracking y el Comando de Gestión de Combate, control y comunicaciones (BM/C3)
El debate llevó a la constitución de la Comisión Rumsfeld, cuyo presidente se transformó en el verdadero Spielberg de la superproducción armamentista en preparación avanzada.
Claro y convincente, Rumsfeld dice: Creo que estamos en un mundo donde la proliferación de armas de destrucción masiva y misiles balísticos y cruceros está ocurriendo ya. Y si estoy en lo cierto, si nosotros estamos en lo cierto, entonces eso significa que tenemos que prepararnos, nosotros mismos, pues podemos (tener que) funcionar en un mundo de más grandes y sofisticadas amenazas. Y como hay que señalar a los malos y sus motivos, declara, con cierta sofisticación argumental: la gente hace cálculos, y una de las cosas atractivas que tienen los misiles balísticos para gente como Saddam Hussein, Kim Jong Il y los fundamentalistas en Irán es que tiene una alta certeza de llegar a destino. La Guerra del Golfo demostró a esa gente que no lo estás haciendo bien si tratas de desarrollar capacidades para vencer al Ejército, La Marina y la Aviación norteamericana.. Esto es justamente lo que no harán, por lo que buscan una aproximación asimétrica y fuerzas múltiples, cosas que no puedan ser calculadas por nuestra parte, que nos disuadan de hacer algo en sus regiones. Entonces, los misiles balísticos y cruceros y el terrorismo y las armas asesinas son realmente atractivas porque son fuerzas múltiples (3 de septiembre de 1998, IC Interview).